Sangre, lágrimas y sudor: la industria de la moda.

por Laura Andrea Torres


¿A quién no le emocionaría un vestido de fiesta por menos de veinte mil pesos? ¿O un bolso por un poco más diez mil? Gangazo, ¿no? Los precios así existen; yo misma compré ropa por este mísero valor unas cuantas veces en una tienda llamada Primark, del Reino Unido, cuya mano de obra está en Bangladesh. Y fue en este país en el que en año 2005 se desplomó un edificio donde se encontraban fábricas textiles, dejando 64 muertos. Hace nada más dos años la historia se repitió cuando se derrumbó el edificio Rana Plaza, donde se producía ropa para marcas como Primark o Mango. Murieron más de 1000 personas que trabajaban por no más de dos dólares al día, sin seguridad ni prestaciones sociales; sujetos con largas jornadas laborales que cosían todos los días prendas que mucha gente compra y que a veces no necesita. Fallecieron miles de mujeres en una condición vulnerable que necesitaban alimentar a sus hijos, y a quienes muchas veces debían llevar consigo a sus puestos de trabajo. No es nuevo que las maquilas sean un centro de explotación laboral y nosotros, cegados por esta sociedad consumista, cargamos parte de la responsabilidad del problema.

Más de veinte millones de personas en el mundo trabajan en una maquila, cuyas jornadas de trabajo pueden extenderse por un día entero. Bangladesh es el segundo país exportador mundial de ropa (después de China), pues este sector genera 19.000 millones de dólares al año en este país. Kalpona Akter, defensora de los derechos de los trabajadores de la industria textil en Bangladesh, empezó a trabajar en una maquila a los doce años, y a los quince, después de leer sobre derechos laborales se hizo sindicalista. Según cuenta, cosía ropa para las grandes marcas por siete días a la semana, en jornadas de más de quince horas. Ganaba seis dólares al mes por aproximadamente 450 horas de trabajo y sus condiciones eran pésimas: era golpeada y amenazada con perder el empleo si no cumplía con su tarea. ¿Cuál es el resultado de estas pésimas condiciones? Que usted y yo consigamos ropa que prácticamente puede desecharse al día siguiente por sus bajos precios. 

Catalogo de muestra en la página de Choices: http://www.choies.com/floral-dresses-c-108
Catalogo de muestra en la página de Choices: http://www.choies.com/floral-dresses-c-108

 

Anuncios y catálogos de la tienda SheIn http://www.shein.com/attribute-279_27983-1727.html
Anuncios y catálogos de la tienda SheIn http://www.shein.com/attribute-279_27983-1727.html

 

SheIn es una tienda asiática de ropa online en la que se pueden encontrar vestidos por ocho dólares. Sus precios son bajos porque además de pagar mano de obra barata, no cuentan con tiendas físicas. La “desventaja” es que uno no puede medirse la ropa que ha pedido, pero las fashion vloggers de internet pueden ayudar a solucionar este problema, pues marcas como esta o Choices regalan algunas de sus prendas para que ellas hagan un review de la ropa. Y las menciono porque creo que tienen una responsabilidad inmensa: su audiencia es cada vez más grande; deberían utilizar su plataforma para hablar de temas importantes, como por qué la ropa que promocionan no supera los 15 dólares. 

 

¿Vale la pena dejarse llevar por los descuentos y los precios bajos, cuando uno realmente no necesita toda esa ropa? No, y ojo, que no digo que la moda no deba existir; al contrario, la moda es algo que inclusive a mí (la menos conocedora del tema) me gusta. Sin embargo, hay maneras de que ésta no sea tan nociva para la sociedad. Livia Firth es la fundadora y directora creativa de Eco Age Ltda., una empresa consultora de marcas que ayuda a distintas compañías a crecer mientras fomenta la sostenibilidad en sus productos. Firth ha acuñado un concepto que resume el fenómeno que caracteriza a la sociedad moderna: fast fashion (moda rápida). En sus palabras, que una franquicia saque dos colecciones a la semana es motivo de alarma, pues probablemente tal cosa se logró a través de explotación laboral.

¿Cuál es la solución? Parece difícil, casi imposible, lo sé. Por mi parte, pensaré más de dos veces en comprar una prenda que no necesito. Podríamos evitar (aunque sea un poquito) comprar en tiendas como Forever 21 o Bershka, que aunque tienen ropa linda, su mano de obra proviene de países tercermundistas que regalan su capital humano. Hay empresas eco amigables que no sólo se preocupan por el impacto ambiental, sino que buscan garantizar un trato justo a todos los trabajadores. Una alternativa, en mi opinión, es intentar comprar a industrias colombianas, pues el sector textil genera el 24% del empleo manufacturero del país, dándole trabajo a más de 800 mil personas. Así mismo, el 10% de la producción industrial nacional es generada por este sector. O también podemos usar ropa de segunda. Lo que tenemos son opciones.

Finalmente, me gustaría que vieran el documental de Andrew Morgan titulado The True Cost, que relata en detalle las implicaciones de la industria de la moda.

@lautomar


¿Quieren saber más? Visiten estos links:
http://www.lamarea.com/2015/04/13/27-millones-de-personas-son-victimas-de-explotacion-laboral-en-las-maquilas/
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/04/130426_bangladesh_colapso_ropa_debate_empresas_nm
http://www.eldiario.es/desalambre/victimas-Rana-Plaza-esperado-demasiado_0_252325703.html
https://www.inexmoda.org.co/Laferia/Datosdeutilidad/tabid/180/language/en-US/Default.aspx
http://www.primark.com/es/our-ethics/news/rana-plaza
http://www.diarioveloz.com/notas/12878-shopaholic-la-enfermedad-la-modernidad
http://www.eltiempo.com/economia/sectores/proyeccion-del-sector-textil-de-colombia-para-2015/15162788

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