Esa tal pensión de vejez a los 57 años no existe.

por Laura Andrea Torres


“El instinto de mujer es limpiar la casa y cocinar”. Momento, ¿qué? Esta fue la frase que uno de mis amigos usó cuando al estar en su casa decidí hacerle un huevo frito y luego lavar la loza. Pero alto, no lo dijo en serio (no es necesario quemarlo en la hoguera, calma); sabe cómo soy, que odio esos comentarios y estereotipos, y disfruta sacarme la piedra, eso es todo. Los últimos días estuve pensando bastante en esas palabras, porque aunque no es un instinto, ni mucho menos una obligación, todos los días miles de mujeres deben llevar a cabo labores domésticas sin remuneración alguna, lo que al final se traduce en más trabajo para ellas y, tristemente, un salario igual o más bajo que el de los hombres. Ante esto, uno podría decir que el hecho de que la edad de jubilación sea menor para las mujeres que para hombres es un modo de resarcir aquella desigualdad de la que son víctimas todas, o por lo menos la gran mayoría de trabajadoras. No obstante, esto a la OCDE le parece un tipo de discriminación contra los hombres, por lo que las mujeres y los hombres deberían jubilarse a la misma edad.

 ¿La OCDqué? La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, también conocida como “el club de los países ricos”, al que Colombia (vestidita de tercer mundo) quiere entrar. Ese sobrenombre me hace pensar, a primera vista, en el Country Club de Bogotá, un sitio súper cachetudo lleno de gente con plata. Y obvio, si uno quiere ir a un sitio así debería por lo menos actuar como la gente que frecuenta estos lugares, y la misma lógica funciona con esta organización. La OCDE se encarga de coordinar las políticas económicas y sociales de sus 34 países miembro (dentro de los cuales, obviamente se encuentra el país del Tío Sam), y bueno, como Colombia tiene ganas de ser parte del Country Club, en enero de este año esta organización emitió un documento con una serie de recomendaciones que el país debería seguir si quiere hacer parte del “club de los países ricos”. Pero no crean, que una organización internacional nos esté poniendo cuidado no es sinónimo de que las cosas van bien. Una de las recomendaciones que más escándalo causó, ¡y cómo no si es nefasta! fue la de equiparar la edad de jubilación de las mujeres a la de los hombres. Eso quiere decir que si el gobierno la acata (y créanme cuando les digo que es capaz porque ha hecho cosas peores) al mejor estilo Juan Manuel Santos: esa tal pensión a los 57 años no va a existir.

Los dos argumentos bajo los que esta organización internacional propone aumentar la edad de jubilación de las mujeres son los siguientes: por un lado, afirma que la expectativa de vida aumenta, y por tanto, la edad de jubilación también debería hacerlo; y por otro lado el argumento tiene que ver con las políticas en contra de la discriminación que deberían hacerse. Según la OCDE, el que las mujeres se jubilen mucho antes que los hombres es una discriminación contra éstos, ya que si las mujeres tienen los mismos derechos deberían tener las mismas obligaciones. A primerazo, y sin saber nada de nada, pero NADA DE NADA, uno diría que qué bonito, que tiene lógica, que esos de la OCDE se fajaron con esas recomendaciones. Pero por favor, seamos realistas: aumentar la edad de jubilación para las mujeres solo acrecentaría la desigualdad y discriminación de la que son (somos) víctimas. Si viviéramos en el país de las maravillas, en el que hombres y mujeres tenemos las mismas oportunidades y condiciones socioeconómicas uno diría que sí, que no es justo que ellos trabajen más… Lastimosamente esto es Colombia y estamos bien lejos de llegar a algo así.

Un plus, pero si a usted no le interesa entender cómo funciona el sistema de pensiones, pase al siguiente párrafo. La Ley 100 de 1993 fomenta un sistema de libre competencia entre empresas privadas, llamadas Administradoras de Pensiones (AFP). Con la implementación de este modelo se estableció un sistema en el que coexisten por un lado, el régimen de prima media (RPM), que es administrado por el Estado a través de Colpensiones, y en el cual los aportes de los afiliados se dirigen a un fondo común público; y por otro, el régimen de Ahorro Individual Solidario, que es un sistema de ahorro para la vejez administrado por fondos privados (las AFP), en el que la pensión depende del ahorro de cada persona. Es como si se tratara de un mercado en el que a los usuarios nos tratan como clientes y debemos escoger qué servicio nos gusta más. Tristísimo que la salud y la seguridad se vean como parte de un mercado. Y bueno, respecto a la edad de jubilación, a partir del año pasado las edades de jubilación para hombres y mujeres son, 62 y 57 años respectivamente, adicional al hecho de que ambos deben cotizar un mínimo de 1300 semanas. Esto quiere decir que si una persona ha cotizado las semanas requeridas, incluso si no ha cumplido la edad establecida, podrá recibir su pensión, pero si se tiene la edad de jubilación y no se ha cotizado el mínimo de semanas, no podrá acceder a la pensión de vejez.

Ahora bien, frente al sistema de pensiones las cosas están mal, mal, mal. Actualmente, la cifra de trabajadores que cotizan activamente en este sistema es de 7,7 millones, que es apenas un 35% de los 22 millones de trabajadores en Colombia. En Colombia, tan sólo el 22% de las personas en edad de jubilación reciben una pensión. Esta baja cobertura se debe a que en el país hay altas tasas de informalidad laboral que impiden que los trabajadores tengan los ingresos suficientes para afiliarse a un fondo de pensiones. Esto es un problema social, ya que los ingresos que reciben las personas que se encuentran en la informalidad son menores que los que obtienen quienes están vinculados a un trabajo formal. Según un informe del DANE, entre octubre y diciembre de 2013 la informalidad era del 51,2%, cifra que en esa misma fecha un año antes era del 49%. Aunque la cifra se redujo sigue siendo alarmante, pues cerca de la mitad de la población ocupada aún está en una situación preocupante.

Pero si estas cifras se ven mal, para las mujeres son muchísimo peor; aunque sea ladrilludo leer números y datos, creo que es necesario, razón por la cual a continuación expondré una serie de datos que corroboren esto:

  1. La tasa de desempleo de las mujeres es de 13,1 % y la de los hombres en 7,3 %.
  2. La informalidad en mujeres es del 60% (10 puntos por encima del promedio en América Latina).
  3. En el país hay 8.502.000 mujeres consideradas inactivas. De éstas, el 57% trabaja sin remuneración en su hogar haciendo labores domésticas.
  4. El subempleo, es decir, la insuficiencia de horas e ingresos y competencias inadecuadas es del 30% en mujeres y 28% en hombres.
  5. El número de mujeres económicamente activas sin ningún nivel educativo es menor que la proporción de hombres en iguales condiciones. El 56.03% de las personas graduadas en instituciones de educación superior del año 2000 al año 2009 fueron mujeres y el 43.97% fueron hombres, no obstante, el nivel de desempleo es mayor en las primeras.
  6. Hay una gran brecha salarial entre mujeres y hombres: las segundas ganan en promedio 21% menos que los hombres con mismo nivel educativo y experiencia.
  7. Mientras en un día promedio el 63.1% de los hombres realizan actividades de trabajo no remunerado dedicando a las mismas un promedio de 3 horas y 10 minutos, la participación de las mujeres en las mismas actividades es del 89,4% y su dedicación diaria es de 7 horas y 23 minutos.
  8. Respecto al tiempo total de trabajo, es decir, aquel que no es remunerado tanto en los puestos de trabajo como en el hogar, las mujeres trabajan en promedio dos horas y doce minutos más al día que los hombres, diferencia marcada principalmente por el tiempo adicional que las mujeres dedican a las actividades de trabajo doméstico y de cuidados (4 horas al día más que los hombres).

Lo anterior quiere decir que las mujeres, además de tener que enfrentarse a condiciones más duras en el campo laboral, deben someterse a tareas domésticas que no son ni serán remuneradas. Acá hay una fuerte discriminación de género, en la medida en que las tareas del hogar siguen siendo, en la mayoría de los casos, asignadas únicamente a las mujeres. Por consiguiente, miles de mujeres deben trabajar el doble, incluso el triple que los hombres sin recibir pago por esto.

Pero bueno, ¿y esto qué tiene que ver con la pensión de vejez? Es simple: para las mujeres es mucho más complicado acceder a una pensión de vejez, en primer lugar, porque las tasas de informalidad son mayores, y por tanto, la posibilidad de cotizar a un fondo de pensiones se reducen; en segundo lugar las mujeres están en desventaja con los hombres en el mercado laboral, ya que no sólo las cifras de desempleo son más altas, sino que las labores no remuneradas también; y finalmente, existe una discriminación social de género evidente, en la medida en que las mujeres deben realizar tareas domésticas sin recibir algún pago por esto, mientras que los hombres trabajan en promedio menos horas. No obstante, la OCDE afirma que el hecho de que las mujeres trabajen menos años que los hombres constituye una discriminación hacia los segundos, sin tener en cuenta que en la práctica, las mujeres trabajan mucho más y reciben menores ingresos.

El debate queda abierto. Así muchos se nieguen a verlo y crean que ese tipo de discriminaciones no existen en el país, los invito a que abran los ojos. Piensen en sus mamás, abuelas, tías, amigas, etcétera, y dénse cuenta de que aunque no es un instinto, nosotras sí debemos hacer más labores domésticas que los hombres. No estoy diciendo que estos últimos no lo hagan, sino que la cifra es mucho mayor en mujeres. Este es uno de múltiples aspectos que debe tener en cuenta este tipo de organizaciones internacionales al momento de sugerirle algo al país. Yo creo que no vale la pena pelear por un puestico en ese “club de países ricos” cuando lo que proponen resulta ser peor que lo que ya tenemos. Ojalá la joya de presidente que tenemos pueda ver esto, y piense por una vez en las necesidades de la población y no en el prestigio e imagen que podríamos tener a nivel internacional.

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