Lesbianas con axilas peludas que odian a los hombres: ¿feminismo?

por Laura Andrea Torres


Hace más o menos un año estuve en un foro de mi universidad al que fueron invitadas líderes feministas de varios movimientos en el país. Uno de éstos, La Tremenda Revoltosa Batucada Feminista, fue el que más llamó mi atención, pues con tambores y trompetas apoyan las distintas movilizaciones que se hacen en la ciudad por la defensa de los derechos de las mujeres. Una mañana vi una nota que publicó Vice Colombia acerca de lo que estas mujeres hacen y por supuesto, los comentarios ridiculizándolas no resultaron ser una sorpresa. “Batucada de resentidas que no tuvieron una figura paterna al lado”, “Batucada feminazi”, “Una barra de fútbol de niñas”, “Hombres sin falo” y la que engloba casi perfectamente todos los estereotipos en torno a las feministas “feminismo nivel: fumo marihuana todo el día, no me depilo por estar en contra de la opresión, pero sólo parezco un hombre gordo, vago y peludo”. Días después me topé con una nota sobre la visión feminista de la película Mad Max que publicó una chica en un grupo de cine al que sigo en Facebook. Un comentario llamó mi atención: “cerrá el culo feminazi malcogida”.

Basta googlear feminismo para encontrarse con miles de artículos, vídeos y demás cosas que reproducen el imaginario de que para ser feminista se requiere odiar a los hombres y contradictoriamente intentar parecerse a ellos al no depilarse. También parece ser indispensable ser lesbiana y vivir amargada la mayoría del tiempo. Les tengo noticias: nada de esto es cierto. Tenemos a Emma Watson (a quien seguro ya conocen), feminista declarada públicamente (luego hablamos de su feminismo y las críticas que ha recibido al respecto). O Chimamanda Ngozi Adichie, de Por qué todos deberíamos ser feministas, quien defiende que le guste maquillarse, usar tacones y arreglarse. Y estoy yo, una principiante en esto que aún tiene mucho que leer, aprender y entender, pero que se siente feliz de verse a sí misma como feminista.

Y si de estereotipos hablamos, no satanizo nada de lo que se supone hace una mujer “que se arregla”, me gustan más las faldas que los pantalones, no me siento del todo cómoda con el vello y cuando salgo de fiesta me gusta usar tacones y labial. No odio a los hombres, ni mucho menos creo que sean unos violadores en potencia, culpables de los males que aquejan a esta sociedad y específicamente a nosotras las mujeres. Al contrario, creo que tanto hombres y mujeres somos víctimas de este sistema patriarcal, pues ellos, aunque no lo crean, también deben cargar con el lastre de tener que responder a unos estándares de género. Soy así porque soy coherente con lo que pienso, y pienso que el feminismo denuncia y es útil para acabar todos estos problemas.

Actress-Emma-Watson
Emma Watson es Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres y es defensora de la campaña HeForShe de ONU Mujeres, la cual fomenta la igualdad de género.

 

 

Chimamanda Ngozi Adichie
Chimamanda Ngozi Adichie es una novelista nigeriana cuya última publicación se llama Todos deberíamos ser feministas (We Should All Be Feminist).

Estos estereotipos son usados muchas veces por quienes no entienden el trasfondo de un movimiento y prefieren ridiculizarlo, llevarlo al absurdo para deslegitimar su razón de ser. Los defensores del imaginario del feminazismo (como llaman a las feministas) se encuentran cómodos en la posición de quien se burla en vez de buscar realmente de qué se trata el feminismo. Por lo que he visto, su opinión respecto a este movimiento está fundamentada en lo que han leído en las redes sociales y la televisión. Les pregunto a ellos y a ustedes, lectores, ¿saben qué es feminismo? Es un movimiento social que nació en defensa de los derechos de las mujeres, que busca que haya una verdadera igualdad entre hombres y mujeres. ¿Por qué feminismo y no igualitarismo? ¿No es lo mismo que el machismo? No. No es el equivalente al machismo porque el feminismo no fomenta el odio hacia los hombres ni cree que las mujeres somos superiores a ellos. Además, el feminismo no mata; el machismo sí. Tampoco es igualitarismo porque esta ideología no es suficiente para amparar lo que la lucha feminista quiere, pues aunque sostiene la idea de que en efecto, las mujeres y los hombres debemos tener los mismos derechos y oportunidades, ignora el hecho de que las mujeres hemos sido menos privilegiadas. Se llama feminismo precisamente porque parte del hecho de que ante las múltiples desigualdades de las que han sido víctimas las mujeres, es necesario luchar porque se les nos dé el mismo nivel de derechos que se les ha otorgado a los hombres por el simple hecho de ser hombres. El feminismo busca igualdad, por supuesto que sí, pero negar que hemos sido las mujeres las menos favorecidas por razones únicamente de género es ocultar una verdad y una discriminación que este movimiento busca combatir. 

Que existan mujeres que no respondan a los estándares de belleza impuestos y por tanto, no se vean como la sociedad dice que debe verse “una mujer de verdad” no es argumento serio para los detractores de este movimiento. Primero, antes de apuntar con un dedo inquisidor a una feminista que por ejemplo, no se depila, deberían entender realmente por qué lo hace. Parte de la crítica que hace el feminismo radica en los estándares y obligaciones impuestos a cada género. Tener vagina no me obliga a ser femenina; ser femenina tampoco significa que soy mujer. Un hombre por ser hombre no debe ser un “macho pecho peludo” que debe demostrar su masculinidad 24/7. Que una mujer decida no depilarse es, además de una decisión personal que no concierne a los demás, la manera en la que rompe estos estereotipos. Yo uso faldas y vestidos no porque crea que debo hacerlo en razón de mi género (pues los hombres también podrían y deberían usarlos) sino porque me gusta. Si una mujer quiere maquillarse porque se le dio la gana, que lo haga, entendiendo claro, que nadie, mucho menos la sociedad o unos estándares ridículos la obligan a hacerlo. Si quiere ser madre, ama de casa, doctora o ingeniera, que lo sea, porque es su decisión. Si un hombre quiere salir a la calle en falda o le gusta depilarse, no está poniendo en duda su masculinidad, ni mucho menos debería sentirse avergonzado de ello porque lo femenino no es débil ni vergonzoso. Ante todo, el feminismo lucha porque tanto mujeres como hombres podamos ser lo que queramos ser. Antes de juzgar a una persona o reproducir un imaginario violento que deslegitima un movimiento, deberíamos ponernos en la tarea de entender a fondo por qué piensan lo que piensan. Eso es todo, no es tan difícil, ¿cierto?

@lautomar

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