Por favor no nazcas hoy… existen las noticias

por Yuly Romero Garzón


Esta es la primera carta que le dirijo a un hijo que no nacerá… o más bien, que aún no nace y que me desafío a no tener. Siempre quise ser madre pero no sé qué pasó en el camino. Para descubrirlo empiezo este blog con la idea de que sea él, la idea de mi propio hijo, quien me ayude a responder.

Hola hijo, mi querido Joaquín,

En mi vida existías tan claramente como la necesidad de respirar y hacías parte de mis planes a muy corto plazo. Pero, hoy cuando ya cumplí los 31, tengo que decirte que mis convicciones se extraviaron, no sé qué pasó, o más bien, no sé qué de todo lo que sucede en el mundo me hizo renunciar a querer tu compañía. Tratando de encontrar esas razones te escribiré algunas cartas para contarte lo que veo, siento y pienso, para que juntos entendamos qué pasó. Este será mi desafío por no tenerte.

Leer las noticias usualmente no es un ejercicio sano. No sonríes a menudo ni te sientes bien después de escuchar tantas historias absurdas una detrás de la otra. Solo te quedas así como “¿qué carajos le pasa al mundo?”.

La semana pasada leí uno de los tantos casos que encuentro absurdamente injustos, tanto que logran sacar lo peor de mí y que me indignan hasta el aburrimiento: una noticia acerca de un hombre en Estados Unidos condenado por recoger agua lluvia, ¿lo puedes creer? Fue tan difícil para mí asimilarlo que considero que tú, que no tienes edad, no podrías aguantar la cólera. No solo era increíble el caso, además no podía sacar de mi cabeza la imagen de un anciano que rodeaba su cara con las manos en un evidente gesto de incredulidad. Logró hacerme llorar en unos cuantos segundos.

Gary Harrington. Imagen tomada de ABC.es
Gary Harrington. Imagen tomada de ABC.es

 

Lo peor, Joaquín, es sentirse impotente y no saber contra quién diablos pelear. ¿Acaso la justicia a la que se puede acudir se ha convertido en una institución vacía?, ¿Por qué las cincuenta mil normas, que cada país impone y que supuestamente buscan la equidad, son establecidas por un puñado de individuos que creen poder decidir sobre lo que es bueno o malo cuando el mundo no se divide en esos dos bandos?

Quiero pedirte que te pongas en mi lugar y por un momento imagines este escenario: aunque mi concepto de lo bueno y lo no tan bueno difiere del de tu padre, del de tus abuelos, tíos y todos aquellos familiares que podrían estar en tu círculo cercano y que influenciarían los valores con los que crecerías, creo estar segura de que ni ellos ni yo vemos algo malo en recoger agua lluvia, un recurso que se nos da gratuitamente según el azar de los tiempos y que puede servirle a cualquiera para sobrevivir. Pero existe la posibilidad de que te cruces con alguien que no lo vea así, por lo que debes preguntarte antes de querer nacer o no, ¿y si el actuar de ese hombre, que consideramos razonable, es realmente errado ante la justicia?, ¿podrías ignorarlo?

Para mí desde todos los puntos de vista es injusto, tanto como la tragedia de Leder Correa, un campesino condenado por el robo de un caldo de gallina a más de dos años de cárcel. Un hombre humilde del Valle del Cauca que viajó desde su casa hasta Cali para tratar de que el gobierno le pagara un subsidio. Auxilio económico que venía solicitando al gobierno porque años atrás una mina antipersonal le causó graves lesiones.

Leder Correa Cobo, foto tomada de Semana.com
Leder Correa Cobo, foto tomada de Semana.com

 

Robar está mal mi querido Joaquín, y no digo que apruebe lo que hizo este hombre, porque es ilegal, solo te digo que si vivieras, sentirías indignación al ver cómo una persona tan humilde y cegada por el hambre, debe pasar de 2 a 6 años en prisión por un delito ridículo, cuando otros crímenes mucho más graves tienen beneficios de casa por cárcel o reducción en la pena por buen comportamiento cuando la persona le importa realmente a la opinión pública; ¡ah!, y claro, si es que llega a ser judicializada. Por Dios Santo ¿qué tipo de justicia es esta?

Joaquín, en la vida sobrevive el más fuerte y, en el país en el que nacerías, además el que tiene plata, influencia y palanca. Te lo cuento porque pienso que la justicia hoy no tiene ningún sentido lógico y funciona “como porque si”, sin pies ni cabeza. Hace tan solo unas semanas un juez condenó a 9 meses y 18 días a un joven que no midió ni sus copas ni su velocidad, llevándose en su carrera de 140 km/h, la vida de dos jóvenes que viajaban en un taxi y dejando paralítico al conductor. Yo no lo entiendo ni te lo puedo explicar, me es más fácil contarte de la “realidad” para que en mi desafío porque no nazcas, al final me des la razón, sería insoportable traerte al mundo para verte sufrir.

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