¿Por qué no encuentro pareja?

por alejoretamal


Pareja

Una mujer llegó a consulta buscando mejorar su relación con los hombres. Su vida estaba plagada de historias con hombres incapaces de comprometerse, relaciones pasajeras, amores de lejos imposibles de cuajar, y cuando algún “despistado” como ella les decía, asomaba queriendo ir más lejos en la relación algo sucedía, en ella surgía un pero monumental que impedía cualquier avance.

 

Luego del contrapunteo preliminar mis sospechas se confirmaron cuando comenzó a hablarme de su familia: un clan de mujeres donde el hombre brillaba por su ausencia, con viudez temprana de las abuelas, divorcios traumáticos de las tías, leyendas de abandonos con el clásico salió por unos cigarrillos y nunca volvió, primas creciendo en la orfandad paterna y el desconocimiento de los padres por otras. Las proclamas del clan repetían “todos los hombres son cortados con la misma tijera”, “a los hombres les interesa solo una cosa”, “son unos buenos para nada”. La esfera masculina definitivamente no tenía un buen lugar en la familia.

 

Esto no es un nada nuevo. La cuestión es ¿cuál es su origen? Y no me refiero a la discusión histórica sobre género. Hay algo más profundo, más arcaico y más biológico. La epigenética nos puede revelar algo. Su nombre viene del griego epi –sobre- y genética, y hace referencia a los factores heredados que son determinados por las circunstancias más que por la propia carga genética.

 

Esta teoría biológica la podemos llevar a los ámbitos familiares para reconocer patrones repetitivos o redundancias sistémicas que afectan a generaciones de familias. Con la epigenética podemos entender cómo eventos que vivieron nuestros ancestros marcan hoy la forma de relacionarnos con el mundo. Por ejemplo, frente a un evento dramático donde estuvo en peligro algún miembro de la familia, todo el árbol familiar se adaptará para evitar repetirlo. Yo los llamo Memorias de Agresión y en el caso que nos compete, el evento refiere a un bisabuelo que mató por celos a su esposa.

 

A pesar de que era una historia que solo unas pocas de ellas conocían marcaba de alguna forma todo el territorio femenino, plegando a las mujeres a su incondicional dictado: cuídate de los hombres que te pueden matar. Con ello es fácil entender como esa creencia inconsciente modelaba las respuestas de todo el clan, donde solo hombres muy debilitados eran aceptados y cualquier muestra de fuerza varonil era traducida como peligrosa por el sistema familiar.

 

Nuestra historia y las memorias de agresión nos estructuran. El hacerlas conscientes nos dan más libertad de movimiento. En el caso de las mujeres encontrar de donde vienen ciertos patrones repetitivos en relación con lo masculino y trabajar sobre ellos, les puede permitir expresar su feminidad sin prejuicios adoptados y con la apertura para aceptar la energía masculina sin miedos.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Login

×

Ventana Registro

×

Ventana Modal

×

Quiero ser Bloguero

×

Código de ética

×

Términos y condiciones

×

×