Inquietud, ¿Por qué me atormentas?

por Lupita Guerrera


Estimado señor, necesito hoy escribirle las siguientes líneas porque sé que ha estado extrañado por mi comportamiento de los últimos días, no sé si logre comprenderme, pero seré lo más sincera posible con Usted, así como he venido siendo en estas semanas.

Sabes más que ninguna otra persona la situación tan particular por la que he pasado en estos días, y es esto quizás lo que me llevo a acercarme un poco más a Usted, que nos llevó a tomarnos un café con toda la calma y poder conversar como viejos amigos, me di la oportunidad de abrirle mi corazón y que pudieras ver un poco más allá de mí y de lo que siempre me permití mostrarte, y es ese justo momento donde me mostré vulnerable a ti y te deje ver unos de mis puntos débiles, te deje ver que soy entrañablemente sentimental y algo consentida, que además de ser caprichosa y de que cuando la terquedad me domina no comprendo el concepto de “escuchar”,  lo anterior lo concluiste tu solito sin que yo tuviera que decírtelo y es quizás lo más decepcionante que me hubiese podido pasar contigo. Mi querido señor al igual que como le dije ese día es muy triste que quedé en tu recuerdo por este incidente tan bochornoso y no por otra razón.

Querido señor, es lamentable que yo, su Lupita, no haya tenido la oportunidad de darme a conocer por mis otros aspectos buenos y de poder quedar en su retina como una mujer emprendedora, carismática, buena amiga y detallista (aunque esto último creo que si lo logró conocer). Ahora bien, Usted se preguntará ¿qué demonios tiene que ver todo esto con mi indiferencia para con usted de los últimos días? pues bien, de mis conversaciones con usted me ha quedado una locas ganas de seguir conociéndolo, y al razonar sus consejos (créame que los escuche y los he tomado muy enserio) comprendí que hay otro aspecto de usted que me gusta más de lo que se tiene permitido, es decir, este juego que empezó solo porque había cierta atracción física, que nuestra “amistad” (por así llamarla) era solo eso un gusto netamente físico. Pero las cosas pueden cambiar y he de confesarle que usted tiene algo más que me agrada, es emocionalmente estable y maduro, (bueno hasta donde he logrado conocerlo) y eso me parece muy atractivo me lleva a pensarlo y a querer involucrarlo en mi círculo de amigos más sinceros sin embargo en mi concepto (no sé si sea así) a usted no le interesa esto último por tanto yo decidí tomar un poco de distancia lo que no implica que sea una separación o una ruptura de nuestro trato (si es que aún sigue en pie).

Sin embargo tú y tu endemoniada costumbre de meterte en mis pensamientos y hacerme sonreír, me han hecho escribirte estas líneas no sé si las vayas a leer porque en esta ocasión no pienso compartirle mi blog, por último solo  me resta decirle que  esto que ves soy yo ni más ni menos, Un pedazo de ser, un trozo de humanidad, un puñado de risas, una cuota de locura, un pedazo de dulzura, esto que ves, soy yo, una mujer a veces niña, a ves infinito, a veces pasión a veces libertad, es todo lo que tengo, todo lo que soy; no es mucho pero es todo.  

Por último, solo me queda reiterarle que “Yo no le tengo miedo a casi nada, pero todavía no me explico porque tiemblo cada vez que te veo”.

Un abrazo e infinitos éxitos para usted.

Con sinceridad,

¡Lupita!

 

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