Los hombres que no creían en las mujeres

por Ángela Martínez Lago


Pensarán que es una entrada anticuada, típica o descontextualizada, pero no, aunque parecen extintos, aún los hay, aún existen esos hombres tontos que en pleno siglo XXI siguen sin creer en las mujeres.

Todo empezó porque hace unas semanas discutía con un amigo sobre una mujer muy inteligente que hoy está en la cúspide de su carrera. A mí parecer, y como se lo dije a mi amigo, ella es inteligente y se merece todo lo que le está pasando. A eso él respondió “¡Qué va! Quién sabe a quién se estará comiendo que la tiene ahí acomodada”. Fin de nuestra amistad.

A mi antiguo amigo, hoy conocido de la vida, le dedico mi primera entrada para Fucsia. Gracias a comentarios como los tuyos es que pareciera nula la lucha que llevaron importantes mujeres antes que nosotras. Además, declaro nulo todo contenido académico que pudiste recibir alguna vez en tu vida, de nada te sirvió. O sea, como que te toca replantearte o volver a nacer a ver si en tu nueva vida sí evolucionas. De nada por el consejo.

Me parece curiosísimo que a veces cuando se toca el tema de equidad de género sigan apareciendo comentarios de personas que creen que eso era “cosa de antes”, que ya no hay discriminación, que ya las mujeres somos tratadas igual que los hombres ¡Ja! Sigue faltando tanto.

Por ejemplo, una pregunta facilita; ¿qué pasa cuando una mujer pasa al lado de una construcción en la que hay obreros? ¡Bravoooooo! Seguro que todas contestamos en un unísono mental “nos piropean” o “nos morbosean”.

Queridos hombres, no sé si es que nunca les enseñaron esto o ese día faltaron a clase, pero resulta que –y esto puede ser revelador para algunos- las mujeres no salimos a la calle para entretenerlos. Creo que jamás nos hemos dicho a nosotras mismas “me voy a poner esta blusa con esta falda porque estoy segura de que así cuando salga a coger el bus, el de la esquina me va a preguntar si están cayendo ángeles del cielo” o “voy a mover las caderas mientras camino para que me digan que si así como camino, cocino…”, en fin, hombres, triste para ustedes, pero cierto.

Entonces, volviendo a ti, examigo, la próxima vez que se te crucen comentarios tan desacertados y machistas, acuérdate de mí y de esto que te hago saber en este pequeño texto. Recuerda que antes que tú estuvieras siquiera en los planes de tu mamá, o tu mamá en los planes de tu abuela, existieron mujeres que la lucharon a muerte y que defendieron sus ideales. Que gracias a ellas hoy puedo, entre otras cosas, contarte en este espacio público lo ciego que estás. Ojalá despiertes pronto, por tu bien.

Ahora, no crean que soy de las que escribe con odio, para nada, puede que alguna vez lo vaya a hacer, pero hoy no fue la ocasión, hoy escribí pensando en dos cosas; la primera, en mi conocido y en su ignorancia, de verdad sentí pesar por él, por su mamá, sus amigas y por su novia, no debe ser fácil convivir con alguien que te crea inferior. La segunda cosa en la que pensé fue en ustedes, las personas que me leen y que esperaría me siguieran leyendo. Así soy yo, así escribo. Hoy quise escribir de esto, mañana puede que sea sobre política y luego sobre mi carrera, o las flores, o el amor. Pero hoy quería esto, que supieran que de esto me gusta escribir, que tengo convicción, que soy defensora de lo que creo y la lucho a punta de letras.

 

@AngelaMartinezL

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