VIAJAR POR AMOR ¡¿MALA IDEA?! VOLUMEN II Ó…VIAJAR POR HUIR DEL AMOR.

por Adriana Conrado


Cuando escribí “Viajar por amor ¡¿Mala Idea?! (la historia de Hanna y Hans), una ex – compañera de colegio me escribió por interno, para decirme que le había gustado mucho la historia del blog de ese día, y agregó “viajar por amor es lindo, pero viajar por huir de él, a veces también es una opción”. Y ahí me contó su historia, que hoy relataré en este post, con nombres protectores, como a veces suelo hacer.

Antes de contarla, quisiera hacer un ejercicio con ustedes, mis lectores, ¿Quién se anima?

Me propuse escribir las historias de otros, a través de mi voz (en este caso, de mis dedos), y publicarlas cada tanto, para conocer qué les ha pasado a otros durante el viaje que decidieron emprender con o sin su pareja, o para buscar pareja, o ir al re-encuentro de la de ustedes, cerraré el año contando mi historia, para darles paso primero a sus voces.

Así que, los que deseen contarme su historia para que yo pueda relatarla, sean libres de hacerlo, las recibiré en mi correo personal: adrianaconrado9@hotmail.com ó por inbox desde nuestra FanPage “Vivir en el Extranjero”.

¡Los espero para leerlos yo a ustedes!

Corre Andrea Corre

Andrea (nombre ficticio para proteger la identidad del personaje), siempre fue una chica lista, sus habilidades y fortalezas las demostró durante los 13 años que estudiamos juntas en el colegio, casi siempre se destacó por su inteligencia y lógica.

Nunca fui muy fiel seguidora de su trabajo, sin embargo, sabía que en mis andanzas creando grupos de líderes y demás locuras en la época colegial, ella me seguía y sí era fiel a lo que yo podía brindarle.

El último año, recuerdo que nos preguntaron de qué están agradecidas por todo éste tiempo en el colegio, nunca me imaginé o esperé algo cerquita de lo que ella podía dar como respuesta, dijo:

“Le agradezco muchísimo a Adriana, por brindarme la oportunidad de ir a uno de los talleres y retiros más importantes que he tenido en mi vida, Lipaya”, sin salirme de contexto, aclaro que en ese entonces manejaba un grupo de líderes por la paz en el colegio, y uno de los encuentros se realizaba en un barrio llamado Lipaya, donde el trabajo por la comunidad y por nosotros mismos era lo importante.

Me sorprendió su respuesta, así como su historia de hoy…todo un ejemplo, para mí, de valentía.

Hace un año, Andrea estaba comprometida en matrimonio, nunca lo imaginé, una chica tan inteligente que decidiera casarse…Mmmm…¡de locos!.

Tenía un vestido pomposo, blanco; un lindo anillo, un departamento, un buen trabajo, y lo importante, un novio que ante los ojos del mundo era el hombre perfecto, ese ser maravilloso que nos muestran en cuentos de hadas, y que, por supuesto, ¡No existe!.

La fecha estaba puesta, septiembre de 2014, sería ideal, no sé si por aquello del mes del Amor y la Amistad o qué se yo. Pero, justo antes del matrimonio descubrió que el tipo… la engañaba.

"...se necesita más que fuerza, amor" Ilustración por Gato RC
“…se necesita más que fuerza, amor”
Ilustración por Gato RC

 

Cuando se enteró que el Señor “X” la engañaba; y sí, le llamaremos Señor X, porque es como Voldemort, no merece ser nombrado. Sintió que su vida se había detenido, el nudo que atravesaba su garganta era inmenso, y por supuesto, su hombre ideal se cayó a pedacitos pequeños.

Cuando cuentas éstas cosas a familiares, amigos, e incluso a desconocidos, pueden darte, muchas veces, malos consejos, ella recibió muchos de esos: “No canceles el matrimonio, sigue adelante, todos los hombres son iguales, todas las parejas tienen problemas, la vida es así, sigue adelante y no seas loca”… Aquí no voy a hacer ningún comentario al respecto.

Para su fortuna, ella decidió no escuchar a nadie, se escuchó así misma llorar, gritar, patalear y decidió romper todo vínculo que la atara con aquel ser. Dedicándose a culparse de sus males y de ser la única que pudo haber complicado la relación.

De ahí en adelante, lo que siguió para Andrea era una vida igual, vacía, y sus días de oficina no se diferenciaban en nada el siguiente del anterior. Barranquilla daba frío, para ella… y bastante calor que hacía en esos momentos.

Todo era lo mismo en su percepción de la vida, y le daba mucha rabia no haber seguido el mal consejo de lo que otros le dijeron para vivir una vida “normal” casada, e infeliz.

"Mi crisis, mi caos" Ilustración por Gato RC
“…normal e infeliz” Ilustración por Gato RC

 

Un día, un gran amigo le escribió sobre unas becas que daba el Gobierno de Brasil, y de las que en ese momento, no quería pensar. Pero, por alguna razón, su amigo, cansado de verla infeliz, la convenció diciéndole que no perdería nada con intentar, y que quizá podía quedar, así que valía la pena hacerlo.

¡Así lo hizo!

De mala gana, metió los papeles, y por supuesto…salió becada.

Sus planes cambiaron completamente y de la fecha que había dispuesto para su matrimonio, (5 de Septiembre), cinco días después llegó a Sâo Paulo, sin saber hablar ni escribir portugués.

Su vida cambió en un parpadeo, y lo más importante es que en Brasil ha vivido mil cosas hermosas, que la han llevado a concluir que “Tu lugar, es aquel donde te sientes completo, y que cada experiencia nos prepara para la próxima”.

Cuando terminó de contarme todo esto, mis ojos brillaban de felicidad, y me dijo finalmente “La vida es una secuencia extraña de errores que nos conducen a la felicidad”.

Hace cuatro meses, Andrea está saliendo con un chico colombiano, en Sâo Paulo. Ha sido, según lo que ella me cuenta, una relación muy sana, la más sana que ha tenido en toda su vida, porque aprendió de aquella experiencia que, para compartir la vida con alguien, primero debes compartirla contigo, y que cada paso que das, así sea intempestivo, si es pensado positivamente, será positivo si así lo decides.

"La velita de luz" Ilustración por Gato RC
“…será positivo si así lo decides” Ilustración por Gato RC

 

“Viajar nos hace libres hasta cierto punto y dueños de nuestro destino, tomarlo con madurez definitivamente nos hace más sabios. Viajar por amor es bueno… Pero si me preguntas, creo que viajar huyendo del amor es mejor, y más si en el proceso hallamos el amor propio” así me dijo, y me reconforté en sus palabras, sabiendo que, de lo que nos apegamos, podemos sufrir, y de lo que nos deja fluir, podemos amarlo eternamente.

 

Esperamos sus historias en: Vivir en el Extranjero

Los Garabatos de Gato los encuentras aquí y aquí … ¡Síganla!

¿Tienes algo que decir? Comenta

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Login

×

Ventana Registro

×

Ventana Modal

×

Quiero ser Bloguero

×

Código de ética

×

Términos y condiciones

×

×